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Wall Street vuelve a subirse al auto del petróleo

Puede que el aumento en los precios del petróleo pueda costarte más dinero en la bomba de gasolina, pero es una bendición para las compañías petroleras.

El petróleo crudo subió a su precio más alto desde 2014 después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, se comprometió a retirarse del acuerdo nuclear con Irán. Irán es el quinto mayor productor de petróleo del mundo, y las sanciones estadounidenses reducirán parte de ese suministro.

El precio del crudo ha estado subiendo durante más de dos años, desde 26 a 71 dólares al miércoles. Eso ayuda a las ganancias de las compañías petroleras, y Wall Street se ha vuelto a subir al auto de la energía.

Las acciones de energía han subido 12% en el último mes, las mejores en el S&P 500. Y subieron 5% en el año, mientras que el mercado en general es plano.

Los productores y refinadores de petróleo y gas, incluidos Andeavor, Marathon Oil, Devon Energy y Baker Hughes, se encuentran entre los mayores ganadores del S&P en el último mes. Las empresas que respaldan la perforación y el transporte de crudo, como equipos y servicios, también se han beneficiado.

Exxon, que ha tardado en capitalizar la revolución de esquisto (shale) que está transformando la industria petrolera de Estados Unidos, ha convertido el alza en los precios del petróleo a un aumento del 7% en el último mes. Chevron subió 11%.

La fuerte inversión que ExxonMobil realizará por cinco años en EU

Las empresas de energía aumentaron en casi el doble sus ganancias del primer trimestre en comparación con las hace un año, las mejores del S&P, según John Butters, analista senior de ganancias de FactSet.

“Los inversores se sienten mejor acerca de los precios del petróleo crudo y acerca de la sostenibilidad de los precios”, dijo Brian Kessens, gerente de cartera de la firma de inversión en energía Tortoise. “Están echando un segundo vistazo al sector”.

Ha sido un largo camino de vuelta para los inversores en energía desde que el petróleo colapsó hace unos años.

La OPEP, liderada por Arabia Saudita, lanzó una guerra de precios contra Estados Unidos en 2015, aumentando la producción para provocar un exceso de oferta en el mercado. La medida provocó que el precio cayera de 100 dólares a 26 dólares por barril y dejó a la industria estadounidense tambaleándose.

Pero los precios se recuperaron lentamente. La producción de esquisto floreció en Estados Unidos, y el Congreso levantó una prohibición de 40 años sobre las exportaciones de petróleo en 2016. La OPEP y Rusia, el mayor productor mundial, acordaron recortar la producción. Eso eventualmente puso un piso bajo los precios globales.

Analistas esperan que la recuperación de la energía continúe mientras los precios del petróleo permanezcan en la zona de condiciones favorables de entre 60 dólares y 80 dólares, no demasiado baja como para crear un exceso de oferta, no demasiado alta como para frenar la demanda.

La OPEP y Rusia están preparadas para mantener sus recortes de producción hasta finales de 2018, y Arabia Saudita quiere mantener los precios altos para atraer inversores para su próxima oferta pública inicial de Aramco. Ambos deberían limitar una marcada caída en los precios.

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