Automóviles eléctricos provocarán declive en el petróleo en 2023

Wood MacKenzie, una de las consultoras de petróleo más influyentes del mundo que trabaja con empresas de energía, dice en su panorama a largo plazo que el consumo de petróleo alcanzará su pico máximo en 2036, un año anterior al que utilizan los grandes grupos de energía en su planeación de escenarios.

“Muchos de nuestros clientes reconocen que el pico de la demanda es real”, dice Ed Rawle, director de investigación de Wood MacKenzie.

El panorama de energía a largo plazo de la consultora llega cuando muchas de las grandes petroleras del mundo comienzan a abrazar la “transición de energía”, preparándose para un futuro donde la demanda de petróleo ya no estará en constante crecimiento.

Pero otros se muestran más renuentes, como ExxonMobil y Saudi Aramco, quienes rechazan la idea de que la demanda de sus productos dejará de crecer.

Rawl menciona que el análisis de la consultora sobre el pico de la demanda recibió el impulso de una evaluación sobre las crecientes señales que los vehículos eléctricos y autónomos pronto desempeñarán un papel más importante en el futuro del transporte.

“Los vehículos eléctricos autónomos cambiarán el rostro del transporte en las próximas décadas”, indica Rawl. Agrega: “Suponemos que se volverán comerciales para 2030 y tendrán una aceptación generalizada para 2035. Habrá muchos más vehículos, eléctricos en las carreteras ya que serán autónomos, desplazando a una cantidad desproporcionada de transporte que se basa en el petróleo”.

Como lo señala Rawl, en los próximos 10 años, el mayor impacto para la desaceleración del crecimiento de petróleo en el mundo —que se espera que alcance los 100 millones de barriles al día este año— será la eficiencia de combustible.

Las mejoras en los estándares de eficiencia energética en los coches convencionales ya tuvieron un efecto, mientras que en los próximos años veremos el retiro de muchos coches por el alto consumo de gasolina, dejando una flota con menos uso de combustible en las calles.

Si bien se espera que el creciente suministro de Estados Unidos (EU), sobre todo en el esquisto, convierta a EU en el mayor productor de petróleo para mediados de la próxima década, se espera que la producción de otros países que no son miembros de la OPEP disminuya alrededor de 2023, lo que conducirá a una mayor dependencia.

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